Un poco de historia

Esta Casa de Oración fue construida por las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús en el año 2002 

La Congregación de Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús es un instituto religioso internacional,de derecho pontificio. Actualmente, la sede central se encuentra en Ciudad de México.

Las religiosas de la Cruz se dedican a la contemplación del Santísimo Sacramento y ejercen un apostolado a través de diversas actividades como la enseñanza de la catequesis, los ejercicios espirituales y los retiros.

Estas religiosas regentaron la casa hasta el año 2014. Fecha en que donaron la propiedad al Arzobispado de Madrid.

Desde septiembre de 2015, D. Carlos Osoro confió la dirección y gestión de la Casa de Oración al Instituto secular Nuestra Señora de la Vida. Instituto fundado en 1932 y aprobado de derecho pontificio en 1962. Su fundador es el padre María-Eugenio del Niño Jesús, carmelita descalzo francés que tuvo la intuición de que la espiritualidad del Carmelo no podía quedar en los conventos y monasterios, sino que debía ir a las plazas y avenidas, a cualquier lugar donde las personas sintieran la sed de Dios.

Dos Beatos reconocidos por la Iglesia

 

Esta Casa de Oración está bajo la protección de dos nuevos beatos, recientemente reconocidos por la Iglesia: beato María-Eugenio del Niño Jesús, en 2016 y beata Conchita Cabrera, en 2019. Sus carismas se unen en la primacía, que dieron en sus vidas, al Espíritu Santo, anticipándose al Concilio Vaticano II.

En 1961, en una oración escrita con ocasión de la convocatoria del Concilio Vaticano II, que comenzaría al año siguiente, san Juan XXIII oraba para que todos los miembros de la Iglesia recibieran la gracia de un “nuevo Pentecostés”:

“Renueva en nuestro tiempo los prodigios como en un nuevo Pentecostés, y concede que la Iglesia santa, reunida en unánime y más intensa oración en torno a María, Madre de Jesús, y guiada por Pedro, propague el reino del Salvador divino, que es reino de verdad, de justicia, de amor y de paz. Así sea.”

Podríamos preguntarnos si ¿en nuestra vida cristiana el Espíritu Santo tiene el lugar que le corresponde? o ¿nos olvidamos de Él con demasiada frecuencia? ¿intentamos, en verdad, dejarnos conducir por Él? Y, por último… ¿pensamos que esto es posible? Actualmente, estas preguntas son todavía más urgentes, ya que la Iglesia entera se encuentra inmersa en la tarea de “una nueva evangelización”. Y el Espíritu Santo es el principal Agente de la evangelización, el verdadero “protagonista de la misión”. Para plantearse estas preguntas y poder responderlas, son necesarios lugares propicios a la oración e interiorización, separados del ruido de nuestras actividades cotidianas. Pueda la Casa de Oración “la Cruz”, con la intercesión de estos dos beatos, ayudar en la  formación de “discípulos misioneros”, al estilo de Jesús y movidos por el Espíritu Santo.

conchita cabrera

 

María Concepción Cabrera de Armida o Conchita (nombre con el que fue conocida), nació el 8 de diciembre de 1862 en el seno de una familia acomodada en la ciudad de San Luis Potosí, México. Contando con 21 años de edad firmó compromiso con Francisco Armida, contrayendo nupcias en la Iglesia del Carmen el 8 de noviembre de 1884. El matrimonio tuvo entre 1885 y 1899 nueve hijos. El 17 de septiembre de 1901 muere Francisco Armida. Concepción Cabrera se dedicó, tras quedar viuda, al estudio y al apoyo del estudio de sus hijos, nunca entró a la vida religiosa. Su primera obra fue el Apostolado de la Cruz en 1895, para aquellas personas que desean santificar los actos de su vida. Combinó la vida marital con una vida laica espiritual. Al respecto, Conchita decía: «A mí nunca me inquietó el noviazgo en el sentido de que me impidiera ser menos de Dios. Se me hacía tan fácil juntar las dos cosas. Al acostarme, ya cuando estaba sola, pensaba en Pancho y después en la Eucaristía que era mi delicia. Todos los días iba a comulgar y después a verlo pasar. El recuerdo de Pancho no me impedía mis oraciones, me adornaba y componía sólo para gustarle a él, iba a los teatros y a los bailes con el único fin de verlo. Todo lo demás no me importaba».

Murió el 3 de marzo de 1937, a la edad de 75 años. El arzobispo de México inició la causa de beatificación y canonización con el proceso ordinario instruido en los años 1956-1959, El 8 de junio de 2018, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el papa Francisco autorizó a la Congregación de la Causas de los Santos la promulgación de un decreto para reconocer un milagro atribuido a la Venerable Conchita Cabrera de Armida. Fue beatificada el 4 de mayo de 2019 en la Basílica de Guadalupe.

Para saber más:

https://www.concepcioncabrera.mx/religiosas-de-la-cruz.html

https://religiosasdelacruz.wordpress.com/

Padre María-Eugenio del niño Jesús

Enrique (Henri) Grialou nació el 2 de diciembre de 1894, en una modesta familia de Gua, pueblo minero de la región de Aveyron, en Francia.

Educado en un clima de fe, se siente desde niño atraído por el sacerdocio. Ni las penurias de su familia, ni la Primera Guerra Mundial, que interrumpirá sus estudios de seminarista, apartarán a Enrique de su decisión de ser sacerdote. Por el contrario, le harán madurar en su vocación y en su convencimiento de entregarse totalmente a Dios. Una característica de toda su vida será esta entrega total a la voluntad de Dios, manifestada a través de los acontecimientos. Un libro sobre Juan de la Cruz le descubre su llamada al Carmelo Teresiano.

Después de su ordenación sacerdotal, el 4 de Febrero de 1922 entra en el noviciado de los carmelitas, a pesar de la oposición de su madre y de sus formadores, El 10 de Marzo de 1922, el joven sacerdote Enrique Grialou recibe el hábito de la Orden del Carmen, tomando el nombre de fray María Eugenio del Niño Jesús. En este tiempo, entregado al silencio, a la oración, al encuentro con Dios, profundiza en la gracia profética y mariana del Carmelo, haciéndola suya. Se empapa de las enseñanzas de los grandes maestros del Carmelo, Teresa de Jesús y Juan de la Cruz, sin olvidar nunca a su amiga de infancia, Teresita del Niño Jesús. El padre María Eugenio presiente ya que tiene una misión. Esta misión, se irá explicitando como carmelita, y más tarde, como fundador de un Instituto Secular. A lo largo de toda su vida servirá apasionadamente a su Orden y a la Iglesia.

Desde el comienzo de su ministerio, convencido de la riqueza de la doctrina espiritual de los santos carmelitas, se dedicará con todas las fuerzas a difundir sus enseñanzas a públicos muy diversos, tanto oralmente como a través de sus escritos. Impregnado de la actualidad de la reformadora del Carmelo, santa Teresa de Jesús, se pone a trabajar para revitalizar los carmelos en Francia, siendo nombrado visitador apostólico por Pío XII, en 1948. También ocupará algunos puestos de responsabilidad al servicio de la Orden: Definidor General (1937-1954), Vicario General (1954-1955), y Provincial del Sur de Francia. Entre sus diferentes escritos, destacamos su obra maestra, Quiero ver a Dios que nos abre a su propia experiencia espiritual.

Llamado por Dios para transmitir su gracia a una familia espiritual, funda en 1932 el Instituto Secular Notre-Dame de Vie, en Venasque (Francia). Este Instituto está formado por laicos consagrados, hombres y mujeres, y sacerdotes, que viven de la espiritualidad del Carmelo e intentan testimoniar de la presencia del Dios Vivo en los ambientes más diversos, en medio del mundo; viviendo y enseñando el camino de la oración contemplativa.

El padre María-Eugenio se va a la casa del Padre el 27 de Marzo de 1967, un lunes de Pascua, día de la fiesta de Notre-Dame de Vie, instituida por él para celebrar la alegría de María al ver a su Hijo resucitado. Desde entonces su obra prolonga su acción. Su carisma continúa vivo entre nosotros a través del libro Quiero ver a Dios, de sus escritos y enseñanzas, del Instituto Secular Notre-Dame de Vie y de todas aquellas personas que en su Orden y en la Iglesia le conocieron.

La causa del Padre María-Eugenio se abrió en 1985. El 19 de diciembre de 2011, el Papa Benedicto XVI autorizó la promulgación del decreto reconociendo las virtudes heroicas. El viernes 4 de marzo de 2016, el Papa Francisco autoriza la promulgación de un decreto reconociendo un milagro obrado por Dios por la intercesión del Venerable María-Eugenio del Niño Jesús siendo beatificado el 19 de noviembre de 2016.

Para saber más: https://www.notredamedevie.org/el-padre-maria-eugenio/su-vida/ 

Enrique con sus hermanos

Padre María-Eugenio del Niño Jesús

Vista general de la fundación de Notre Dame de Vie

Santuario de Notre Dame de Vie

1963

1964